Australian Road Trip (Capítulo final). Port Douglas y la venta de Barossa.

Volví a tierra con el mareo típico tras estar en el mar. Mi viaje por la main land de Australia iba llegando a su fin, tuve que deshacerme de mi fiel compañero, Barossa. En Port Douglas había un chico interesado en comprarlo. Así que a modo despedida, emprendí mi último Road Trip en este pequeño, esta vez con el coche lleno hasta arriba. Mis compis de buceo se unieron.

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Figura 1. Posado espectacular con las vistas desde la carretera

Nos lo tomamos con calma, así que por la mañana, más bien tardecito, emprendimos el viaje. La carretera entre Cairns y Port Douglas es preciosa, va por la costa donde puedes ver unos paisajes espectaculares (Figura 1). Como aquí meterte en la playa es casi que un suicidio, en vez de ir directamente a Port Douglas pasamos de largo para ir a la Garganta Mossman.

Ríos de aguas peligrosas

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Figura 2. Luciendo lorzas sobre una roca

La Garganta Mossman es un río en el que, por supuesto, también puedes morir y esta lleno de carteles de “DANGER!“, de los cuales la gente pasa. Así que como “allá donde fueres haz lo que vieres” nosotras también pasamos de los carteles. Es un gusto bañarte ahí, el agua refresca, no como la del mar, pero puedes estar largo y tendido metida, porque no es gélida. Así que ahí estuvimos entre baños y poses de sirena de Copenhague (Figura 2).

En este lugar se pueden hacer varias rutillas, y darte paseítos por el bosque. Nosotras hicimos algo muy cortito (Figura 3), en ese lugar no había cobertura, yo había quedado con el posible comprador de Barossa y no podía decirle que íbamos tarde. A mí eso de llegar tarde me pone un poco nerviosa, así que presioné un poco para que nos fuéramos.

Pavos Reales: La venta del coche

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Figura 3. De paseo con mucho estilo

Yo en un principio le había comentado al muchacho que el coche lo vendía por 800$, esperando que me regateara, pero me dijo que le parecía bien el precio. Cuando quedamos para que lo viera, apareció con un amigo entendido en coches.

El amigo hizo un despliegue de medios para comprobar el estado del coche. Se tiró al suelo para verlo por debajo, abrió el capó y se puso a toquetear todo lo tocable… Concluyó que los ventiladores no funcionaban, a lo que yo le comenté que para mucho no servirían si en 7000 km no se me había calentado el coche, que los amortiguadores estaban así asá y que él sólo pagaría 525$.

Con ese trato yo ya salía ganado, pero tenía que hacerme la dura, no iba a decir que sí a la primera de cambio. Tras duras negociaciones, la cosa se quedó en que yo decía 600 y ellos 575. Y dije que no, que pasaba.

A la mañana siguiente, en vista de que el muchacho no daba su brazo a torcer por 25$, le dije que se lo vendía a cambio de que pudiéramos volver a Cairns en el coche. El billete de bus es muy caro y eramos tres (Lucía tuvo que abandonarnos antes). Aceptó y trato hecho.

Al final he disfrutado de un coche sin ningún coste, ya que he podido cubrir los gastos del seguro, de las pinzas y del agua destilada que me compré. Mi único gasto ha sido la gasolina, que no es moco de pavo (entre 550-600$).

Port Douglas de noche

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Figura 4. Zona común del albergue

Ya que estábamos en Port Douglas no sólo íbamos a vender el coche. Por recomendación de la Guía Trotamundos que llevaba Heloise, nos alojamos en el Albergue del Hostel International. Es de los mejores albergues en los que he estado en mi vida. Muy chulo decorado, muy cómodo todo. Y una piscina muy apañada (Figura 4).

Nos fuimos a dar un bañito en la piscina a la hora de los murciélagos. Al atardecer, una cantidad ingente de zorros voladores van de un sitio a otro, esto se traduce en que el cielo se cubre de murciélagos que durante más de un cuarto de hora están pasando. El número es impresionante. Tras los murciélagos, aparecieron los mosquitos, que nos echaron de la piscina.

Salimos dispuestas a partir la noche Portdouglasense, pero es imposible. Es un pueblo de veraneo, en plena temporada alta, un viernes y todo muerto a las nueve de la noche. Estos anglosajones tienen un problema, sólo saben salir de fiesta en el extranjero. Hicimos lo mejor que pudimos, aprovechar una happy hour bastante decente y volvernos a casa.

Port Douglass de día

Al día siguiente era día de mercadillo. El mercadillo está muy bien, tiene muchas cosas muy originales y no lo típico que te encuentras en todos los mercadillos. Ropa muy chula, fotografías, cosas artísticas… Lo malo, que estábamos al punto de ebullición, Dios mío qué calorina.

La verdad que de día el pueblo está más animadillo. Lucía tuvo que marcharse, porque no le daba tiempo a volverse con nosotras y llegar a tiempo para su avión. Nosotras nos dimos un baño en el metro cuadrado vallado en el que tienes que preguntar si puedes bañarte y nos mojamos, porque no puedo decir que ese baño refrescara.

Volvimos a Cairns y dejé a Barossa en manos de otro guiri que lo estará usando para hacer el camino contrario al que ya ha hecho.

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Para que veáis lo paradisíaco que es este sitio

Nueva etapa

En Cairns sin coche y con los mil chismes que había acumulado en él, tuve que decidir cuál sería mi próximo paso. Tras cierta incertidumbre decidí ir a Tasmania, no quería irme de este país sin conocer esa pequeña isla.

Me deshice de parte de la mierda acumulada, así como de ropa en estado lamentable. La camiseta de la sandía tenía moho y los pantalones de elefantes, rotos y varias veces recosidos, con mucha pena los tiré. Creo que al final de este viaje voy a tener que incinerar toda la ropa, ahora empiezo a entender la tradición de los peregrinos en Finisterre.

2 Comments:

  1. Los peregrinos quemaban la ropa porque estaría de piojos de las costuras y de pulgas hasta la corcha. Espero que no sea el caso.

  2. angel martin fernandez

    El latigo de lo irracional no descansa

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