Perú con una gafe (capitulo Final). Paracas

Tras nuestra extenuante visita al cañón del Colca decidimos pasar unos días más relajados en la costa. Nos dirigimos a Paracas, desde allí queríamos hacer alguna que otra visita. Nuestros planes se vieron algo truncados para desgracia de mi acompañante, pero pudimos solventar las perdidas con otras cosas igualemente impresionantes.

Hoy tenemos la ultima entrada co-escrita con Aroa, como siempre encanotrareis su versión de los hechos en Azul y la mía en negro.

Proximo destino: Paracas

IMG_20170426_092035611Ya de vuelta a Arequipa, y para no perder mucho tiempo decidimos irnos ese mismo día a tomar un merecido descanso a Costa Paracas.

Como pollo sin cabeza nos recorrimos la estación de buses buscando el billete más económico para poder partir esa misma noche. Después de 3 carreras y 15 mostradores lo encontramos. Teníamos un par de horas para volver al Hostal, darnos un duchazo rápido de extranjis y recoger las mochilas. Luego pa el bus nocturno con asiento en primera fila segunda planta. Consejo para personas que tengan aprecio por su vida: Nunca cojáis este asiento, si aún no os habéis dado cuenta de la forma en que se conduce en este país, este asiento os servirá para volver a recordar todas las oraciones que aprendisteis en la primera comunión.

Entre Arequipa y Paracas hay dos paradas muy turísticas que nos saltamos, Nazca e Ica. Nazca es conocida por sus líneas. Unos dibujos enormes que se ven desde el cielo. Están hechos por la cultura Nazca, antes de la aparición de los Inkas en la historia. E Ica que tiene un desierto con dunas en las que se pueden hacer muchas cosas como tirarse con una tabla de snow o ir con un kart haciendo el loco por ahí. Lo de las dunas no nos mataba de la emoción y lo de las líneas podíamos hacerlo desde Paracas directamente.

El dia que teníamos para hacer esa visita amaneció muy nublado. Dudo que hubiéramos visto mucho desde el avión. Así que no era plan de gastarse los más de 100$ por barba que cuesta semejante excursión. Aroa se quedó con las ganas ya que era lo que más quería ver de Perú desde que en su tierna infancia vio un documental.

“Descanso” playero

Desde Paracas puedes visitar Islas Ballestas. Allí puedes encontrar: toneladas de Guano (mierda de pájaro (Figura 1) y fertilizante natural), símbolos pre-incas intemporales, que no se sabe cómo fueron hechos y perduran a día de hoy a pesar del tiempo, temporales y mano del hombre (Figura 2) , playas chulas  y un parque natural de dunas donde perderte con la bici es toda una aventura.

IMG_20170426_083137502

Figura 2: El candelabro

En Paracas pudimos descansar, pero no por mucho tiempo. Nos dio por alquilar unas bicis e ir a la reserva nacional de Paracas. Un desierto que nos atravesamos a pleno sol muertas de la sed y rachas de mala leche. Pero lo superamos y unas piernacas que echamos en el camino. Es una excursión muy recomendable, la bici te da mucha libertad y la zona es preciosísima.

IMG_20170426_172937087

Figura 3: Mejor enseñaros nuestra sombra que nuestra cara

IMG_20170426_131315224Recomiendo el paseíto en bici. Eso sí, preparar a vuestros traseros para un día duro y a vuestras piernas para ir arrastrando una bici oxidada que sólo con tocarla sientes como el tétanos se introduce dentro de ti. Nosotras nos pegamos la vuelta al parque, comimos en un chiringuito de pescado, muu rico, y vuelta a nuestro hostal, antes que se hiciese de noche.  ¡Qué bien dormimos esa noche! Y con mucha suerte el tétanos no se apoderó de nosotras.

Hasta pronto Perú

La fecha del avión de vuelta de Aroa se acercaba inexorablemente así que pusimos rumbo hacia Lima de nuevo. Ya conociendo la ciudad mejor nos dedicamos a despedirnos del Pais como se merece, entre Piscos y Ceviche.

Después de reponer fuerzas y limpiarnos todo el polvo y arena tragada en las dunas. Ya volvimos para Lima donde al día siguiente yo ya tenía que coger el Avión de Vuelta a las Ejpañas.

Para los Piscos fuimos a un sitio muy pijo en una casona y, como no, al bar Juanito. Nuestra noche de alcohol tradicional fue costeada amablemente por la persona que perdió un billete de 100 soles en el baño. ¡Gracias amable anónimo!

No podíamos abandonar Lima sin antes pasar por el Juanito a tomarnos un pisco mientras la gente de nuestro alrededor charlaba y cantaba como cualquier bar de tertulia de 1920. Y tampoco sin comer un buen ceviche en el sitio más clandestino que te puedes encontrar. Entras por un portal de una cosa, te encuentras un campo de fútbol dentro. Es un club deportivo privado con un bar en la planta alta. ¡Que rico! Al entrar sientes que estás haciendo algo ilegal, pero en el momento que tus labios tocan ese manjar se te olvida todo (Figura 5).

IMG_20170428_131806692Así me despedí de esta gran País, con buen sabor de boca y con ganas de volver a seguir conociéndolo. Y a mí anfitriona la dejé tranquila para que continuase su aventura más tranquila aunque con mucha menos emoción 😉

Aroa se fue y ya no merece el calificativo de gafe, se le ha curado y me alegro mucho de ello. Yo volé hacia la frontera con Bolivia para encontrarme con mi pilingui favorita… Irene.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *