Australian Road Trip (III). Wonbats y año nuevo entre globos de agua.

Dejamos atrás las Navidades y continuamos con el camino. Pude descubrir la adorabilidad de los wombats y comprobar que mi paranoia carecía de base. Volví a Sidney donde ocurrió la gran desgracia que acarreo hasta el día de hoy y llegué a tiempo a Port Macquaire para pasar un fin de año muy diferente.

Wombats, cómo he podido pensar mal de vosotros

De vuelta entre Narooma y Sidney nos dimos un bañito en Jarvis Bay.

Quedé con Bea y Gonzalo allí. Su coche nuevo no alcanzaba para seguir el ritmo de Barossa. Allí pudimos hacer snorkel en aguas planas, que es cuando intentas nadar con una profundidad menor de 30 cm. Es algo complejo, pero cuando coges bien la técnica de meter barriga se puede llegar a disfrutar mucho.

En esa playa tuvimos la grandísima suerte de que unos fishermans nos regalaran unos pescados que les sobraban ya limpios y descamados. La amabilidad de la gente de aquí no deja de sorprenderme.

Figura 1. Una cascada en Kangooroo Valley

Figura 1. Una cascada en Kangooroo Valley

Con nuestros pescados pusimos rumbo a Kangooroo Valley (Figura 1). Allí acampamos en Bendeela Recreation Área, este lugar, además de ser totalemente gratuito, tiene la particularidad de estar habitado por muchos wombats (Figura 2). Allí descubrí lo grandes que son sus madrigueras. Es imposible poner una tienda encima y no caerte por ella rodando. Y también los pude ver campando a sus anchas por el camping. Son muy adorables, diría que hasta más que los koalas. En este lugar dormí profundamente, mientras cerraba los ojillos escuchaba como un wombat comía hierba al otro lado de mi tienda de campaña.

Figura 2. Wombats in the nigth, como bien sabemos.

Figura 2. Wombats in the night, como bien sabemos.

La gran tragedia.

Algunos, si me seguís en Facebook, me habréis oído hablar últimamente de ciertos problemas técnicos que he estado teniendo. Cuando llegamos a Sidney descubrí que en algun lugar entre Adelaide y Sidney había perdido el cargador de mi portátil.

Estando en una gran ciudad esto no debería suponer un gran problema, se compra otro. Pero no, está visto que mi cargador es muy extraño y no lo hay en ninguna tienda ni venden compatibles. Después de buscarlo desesperadamente por toda la ciudad y las redes (donde lo encontré no lo enviaban a Australia) me fui a la casa Asus: cerraba por Navidad.

A día de hoy (estoy escribiendo esto 25 días después) sigo sin tener el cargador y en consecuencia estoy sin ordenador. Desde ese día todas las entradas las escribo desde el móvil y la correctora ortogramatical tiene trabajo extra…

Confío en que haya una solución en algún momento.

Año nuevo diferente

La situación del cargador me estaba estresando un poco, así que decidí continuar con mi viaje y ya solucionaría mi problema técnico por el camino.

La compañera de piso de mis couchsurfers de Adelaida me había invitado en Port Macquaire a pasar el fin de año en casa de su hermana.

Yo no tenía un plan mejor y para allá que me fui. Estoy acostumbrada a ser acogida para esta fecha tan señalada (un saludo a la familia Burgos al completo). La situación fue un poco extraña. Ruth, que me había invitado, no le había comunicado dicha invitación a su hermana, dueña de la casa. Así que como es normal me miraban un poco con cara de “¿ésta quién es y qué hace aquí?”.

La fiesta empezó a las tres de la tarde aproximadamente, y se llenó de gente con niños. Todos, absoluatemente todos, los niños eran rubios. Lo que me hacía confundirme constantemente. Actualmente, la gente rubia es como los chinos para mi, los veo a todos iguales.

Figura 3. Barbacoa australiana en su máximo representante

Figura 3. Barbacoa australiana en su máximo representante

Era una fiesta por todo lo alto, con globos  y pistolas de agua, un castillo hinchable (donde casi desgracio a un niño) y un cochino asado digno de Astérix y Obélix (Figura 3).

A los niños los acostaron antes del fin de año, aquí son unos sosainas. Yo intenté tomarme las uvas con la cuenta atrás, pero eso va muy rápido y aquí las uvas son muy grandes, y di un espectáculo un poco lamentable. Y comenzamos el año jugando a Cartas Contra la Humanidad, que en inglés es muy difícil.

Nada mejor que pasar el año nuevo que tostándose al sol y dándose bañitos en la playa, y a eso nos dedicamos antes de que abandonara a esa amable familia que me acogió por sorpresa (Figura 4).

Figura 4. Con las invitadas oficiales en la playa

Figura 4. Con las invitadas oficiales en la playa

Empecé un año nuevo antes que nadie. 2016 ha estado lleno de muchas cosas para recordar, de principio a fin. A saber qué nos depara este año que ha entrado. Como siempre, esperamos que sea mejor que el anterior

2 Comments:

  1. Antonio Martinez Garrido

    Que envidia … te gusto mi pais ?? Corea del Sur ahora sabes quien soy?? Te envio un cargador en Airbus…

    besos cuidate

    • Por supuesto que se quien eres, sobretodo porque pone tu nombre. Deberías visitar tu país natal, esta a punto de ponerse muy de moda… Ya verás, y vas a fardar mucho con tu DNI.

      Lo del cargador esta siendo una odisea, que pena que aquí no hagan Airbuses porque sería mucho más rapido seguro

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