Hai Sai Okinawa

Después de un vuelo de horas incontables, puse un pie en Okinawa. Tras atravesar las puertas de la terminal internacional pude sentir lo que siente una langosta mientras la están cociendo. Detrás de esa sensación acuosa que te persigue en esta región, se esconde un paraíso tropical de ritmos sosegados.

LeonIzqLeonDchMi visita a Okinawa era obligada, ya sabéis que me vino del cielo para poner punto de inicio a este viaje. El hecho de haber estado aquí de “campamento” hace que esta visita no sea muy al uso.

Con este post estreno los “post con banda sonora”, así a la vez que leéis, la música os acompaña creando algo de ambiente. En este caso se trata de música tradicional Okinawaquense. Clica aquí para tener música.

Apuntes históricos

Lo primero que hay que saber de Okinawa es que es Japón, pero no es Japón. Es decir, actualmente es Japón, pero históricamente no lo ha sido. Siempre ha sido un reino aparte (el de Ryūkyū) que con quien mantenía relaciones era con China. Así que son más bien una mezcla entre chinos y japoneses, cosa harto compleja.

Okinawa era un reino feliz y contento que se beneficiaba de su posición estratégica para comerciar con unos y con otros. En un momento dado (1609) a Japón le interesó poder importar cosas de China, así que invadió Okinawa, manteniendo su estatus de reino “independiente” para que China siguiera comerciando con ellos y de esta manera también Japón (así hasta finales del siglo XIX). Más tarde, después de sufrir los estragos del final de la II Guerra Mundial, pasó a manos de la administración estadounidense hasta los años 70, que sigue manteniendo aquí un gran número de bases.

Así que como podéis ver, ha sido japonesa durante muy poco tiempo, pero como sigue gozando de una posición estratégica, el gobierno nipón la mima mucho. Todo esto unido a su clima tropical hace que la gente y la cultura de Okinawa sean un poco diferentes y aquí se lleve una vida más tranquila.

Ocio campamentil

Durante mi estancia en el workshop de neurociencia he podido disfrutar de algunos de los encantos de esta isla:

Snorkel al alba. Cualquier playa anodina esconde criaturas bastante impresionantes, aunque no todo lo variado que se puede encontrar en esta isla.

Snorkel vespertino. Tras varios chanchullos, que sólo un grupo de españoles puede organizar, conseguimos una tarde de snorkel. En este caso en la Blue Cave, donde gracias a una entrada de luz submarina, el agua tiene un color azul muy intenso. En mi opinión, la cueva no vale mucho pero la entrada de la cueva sí; te encuentras con un jardín de coral infinito lleno de peces salidos de “Buscando a Nemo”, morenas y calamares salidos. Para quedarse ahí un día entero.

El Acuario. Uno de los mayores reclamos turísticos de esta isla y con razón, es bastante impresionante. Allí tenían en un escaparate todo lo que habíamos visto haciendo snorkel en la Blue Cave y mucho, mucho más. Es un sitio muy entretenido donde te distraes mirando los bichos, tanto pensando en qué se había fumado Dios el día de su creación como buscando parecidos razonables, (todos sabéis a quien me recuerda el tiburón martillo).

Festival

Figura 1. Feria de pueblo

Espectáculos. Como el que dimos nosotros en un Karaoke local, la visita a un festival de pueblo (Figura 1) o el que disfrutamos en un resort para familias, descubriendo el efecto psicotrópico que tiene la canción de fondo sobre los niños.

Viaje tradicional

Tras la liberación de la mansión supervillana estuve visitando durante 3 días la isla. Dos de ellos los pasé en Naha, aunque una tarde es más que suficiente.

Naha

La capital de la prefectura, donde me alojé en el Stella Resort. Recomiendo a quien sea este hostel, el más barato de todos en los que me he alojado (1400¥/noche), cómodo, limpio y con muchos detalles (ducha con jardín vertical, peceras por los pasillos…). Se trata de una ciudad anodina sin mucho interés, el cansancio infinito que me acompañaba hizo que estuviera allí más tiempo del necesario.

MercadoNaha

Figura 2. Pescados de todas clases y colores

Lo mejor de Naha:

  • El mercado de pescado. Venden pescados y mariscos de todas clases y colores, y no es una manera de hablar (Figura 2). Si se te antoja alguno, sin problema: en los restaurantes de arriba te los cocinan en caso de que sea necesario.
  • Shuri Castle. Se suda la gota gorda para llegar hasta este castillo, pero es muy bonito. Yo solo lo visité por fuera, pero tiene su encanto.
  • Los jardines de Fukushuen. Un remanso de paz y frescor en forma de jardín chino, y el único lugar donde he encontrado carteles en español (Figura 3).

Sureste de la isla.

El ultimo día en Okinawa tuve la gran oportunidad de que EZ me enseñara una parte de la isla. Aunque es tokiota de nacimiento, lleva más de 20 años afincado aquí.

JardinesFuk

Figura 3. Jardines chinescos.

Seifa-Utaki

Figura 4. “Altar mayor” de Seifa-Utaki

Me recogió en coche, y es que si quieres hacer algo de provecho en esta isla, es imprescindible tener transporte propio.

Fuente natural. En Okinawa las fuentes naturales tienen una importancia extra al carecer la isla de ríos importantes. Las fuentes están rodeadas de un aire de misticismo y religiosidad.

Freiduría de tempura. La más famosa de Okinawa se encuentra en una pequeña isla a la que se accede por un puente (nada más cruzar el puente la de la derecha). Baratísima y muy rica, lo mejor: unas algas exclusivas de esta región, y el calamar.

ArrozOkinawa

Figura 5. EZ junto al primer lugar de cultivo de arroz

Seifa-Utaki. Este lugar sagrado, hoy abierto a todo el público, antes era sólo accesible para la realeza. En Okinawa, donde la superstición es la religión imperante, los lugares sagrados se confunden con los monumentos de la naturaleza. Un lugar fresco y pacífico (Figura 4). Además, cerca encontramos un mirador donde en la época adecuada se pueden avistar ballenas en su paso por las rutas migratorias. Fuera de temporada, como era mi caso, unas vistas estupendas al pacífico.

Sitio del arroz. A este lugar no viene ningún visitante, ya que su encanto no reside en su estética sino en su historia, muy importante para los oriundos. Es el primer lugar donde se sembró arroz, y teniendo en cuenta que es la base de su alimentación, normal que sea importante. Hay dos leyendas sobre el inicio de este cultivo. La primera es del tipo “se me ha aparecido la virgen y me ha dicho que plante aquí esto” (versión otra religión). La segunda, es que a una garza que venía de Taiwán se le cayó del pico una mata de arroz y allí creció (Figura 5).

Café del Mar. Por supuesto no se llama así, sino algo en japonés, pero ya quisiera el de Ibiza estar tan bien. Basta con mirar las fotos para hacerse una idea (Figura 6). Aprovecho para apuntar que en el transcurso entre las dos fotos (comparar Figura 6 superior con inferior) cayó una tormenta digna del fin del mundo, con rayos muy cercanos. Pero aquí, tal como vienen se van.

Cafe-Okinawa

Figura 6. Café del mar por fuera (superior) y por dentro (inferior)

Menos mal que este lugar nos dejó muy relajados, porque nos esperaba un atasco de más de dos horas en Naha. Me quedo mejor con el recuerdo de estas vistas.

One Comment:

  1. Ueeee!!!! por fin ya he conseguido mi acceso VIP al blog jejeje!!! Joe, que envidia me das, volvería con los ojos cerrados. Bueno, veo que el curso te ha ido genial, así que ya sólo queda disfrutar y disfrutar de las cosas nuevas 🙂 y que lo cuentes todo, claro! Un Besote!!

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