Kyūshū. Tropezando entre volcanes

Si por algo denominé a este blog “Pie Traspié” es por episodios como los que me han ocurrido en esta isla japonesa; una sucesión de aciertos y desaciertos que me han mantenido en una montaña rusa de emociones.

(Un poco de música por favor… AQUÍ)

Mi plan original en esta isla se vio modificado incluso antes de que llegara. En Okinawa busqué una manera de ir a Kagoshima (al sur de Kyūshū), donde pretendía ver paisajes sacados de “La princesa Mononoke” y caminar al borde de cráteres de los volcanes más activos de Japón. Pero no había disponible ni un billete de barco (y eso que el viaje es de 24h), ni un billete de avión de ninguna compañía a ningún precio. Me sentí encerrada en Okinawa… Así que busqué el billete más barato con destino Japón desde Okinawa y el resultado fue…

Fukoka

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Figura 1. El “paso” de Yusuke

  En ningún momento me había planteado visitar Fukoka, pero allí tuve la suerte de que Yusuke se ofreciera a través de Couchsurfing a enseñarme la ciudad. Fuimos a comer a uno de esos sitios donde el sushi se pasea en una cinta transportadora por toda la barra. Todo un acierto ir con un autóctono, porque en realidad lo que hace la gente es pedirle el sushi al señor que lo prepara y me recomendó tomar sopa de miso en esos bares, que es donde está más buena. Me enseñó los lugares más representativos de Fukoka, paseamos por un parque muy agradable y me culturizó sobre las tradiciones de la ciudad. Allí tienen una mezcla entre pasos de semana santa y fallas (Figura 1) que en una fecha determinada sacan a la calle, él es “costalero” de uno de ellos.

Si vas a Fukoka no puedes irte sin probar el ramen (el más famoso de todo Japón, y con motivo). Aunque al principio me pareció una ciudad fea sin mucha gracia, el pasear por la noche me hizo cambiar de opinión, en este caso con mi compañera de cuarto del albergue. Por la noche aparecen miles de puestos de comida que se convierten en bares improvisados donde la gente llega a hacer largas colas para poder sentarse. Las calles se animan muchísimo y se llenan de vida.

Al día siguiente pretendía ir a mi destino orinal, Kagoshima, pero una corazonada me hizo cambiar de opinión. Nunca me suelo dejar guiar por esos sentimientos, pero este año está para eso, para hacer cosas diferentes. Así que canjeé mi JR pass (el mejor dinero invertido en este viaje) y puse rumbo a Nagasaki.

El JR pass es una especie de interrail japonés que sólo pueden disfrutar los extranjeros (algo muy injusto a mi parecer), cuesta mucho dinero, pero te da toda la libertad del mundo y con lo caros que son aquí los transportes acaba saliendo rentable, el mío es válido por 21 días.

Nagasaki

Nagasaki, como todos sabréis, es conocida porque en agosto de 1945 sufrió un bombardeo nuclear, aunque menos “mediática” que Hiroshima, ésta se llevó la peor bomba, pero al encontrarse en un entorno más montañoso los daños fueron menores. Ahora donde cayó la bomba encontramos un parque dedicado a la paz. Me gustó mucho visitar ese lugar porque no da la sensación de pena o de compasión, sino todo lo contrario, de seguir adelante con la frente bien alta.

¿Andando entre volcanes?

En Nagasaki entré en un dilema porque no sabía qué hacer: donde me estaba alojando no había sitio para la noche siguiente. Cogí mi guía (que no es mía, gracias Álvaro y Arantxa, os llegará en una carta con algún regalito) y vi que cerca estaba el Monte Aso, un volcán en el que puedes pasear por el cráter y es todo muy bonito. Así que decidí que ese iba a ser mi próximo destino. Para llegar a Aso tenía que ir previamente a Kumamoto y allí cambiar de tren.

Soy tonta

Figura 2. Sin comentarios

En este punto he de decir que me merezco todas las preguntas de mi madre del tipo “¿tienes pasaporte?” que demuestran que piensa que soy tonta, pero… ¡me las merezco! soy tonta.

Cuando busqué el tren Kumamoto-Beppu una amable muchacha me dijo que por el terremoto esa línea no funcionaba. ¡¿El terremoto?! ¡¿Qué terremoto?! Desgraciadamente yo ya había reservado dos noches en un sitio allí y no podía cancelarlas. Tenía que ir en bus y mi amado JRpass no lo cubría. Finalmente cogí el bus, en la cola me explicaron que el terremoto había sido hace unos meses y que había sido muy fuerte.

Aunque me habían dicho que el JRpass no valía yo me hice la guiri y se lo enseñé al autobusero y me dejó bajar sin pagar.

En Aso fui muy feliz y muy contenta a Información turística para enterarme de cómo se podía ir al cráter del monte y pasear, la contestación literal que me dieron fue “Because of the earthquake the mountain is broken. NO”. Voy a un sitio para ver una montaña y la montaña está rota; un “SOY TONTA” gigante cayó del cielo sobre mi cabeza (una imagen muy de anime que solo te pasa si estas en Japón).

Aunque todo lo que se podía ver y hacer en Aso ya no se podía porque estaba roto, conseguí que me prestaran una bicicleta, esa bicicleta me ha hecho muy feliz. Me dediqué a pasear por los campos de arroz bajo la atenta mirada de mi montaña rota, ir al templo roto (Figura 3), a las cascadas por las que ya no pasa el agua, todo era felicidad sobre “mi” bicicleta hasta que, sin entender bien todavía por qué, cerré el candado sin saber cómo se abría… otro “SOY TONTA” descendió de los cielos para bendecirme. Era de noche y estaba a unos 2 km del albergue. Cogí la bicicleta en peso y a los 10 m decidí probar todas las combinaciones existentes de 3 posiciones. Ninguna valía, anduve otros 10 m, y probé las de 4 posiciones… ¡BINGO! “mi” bicicleta volvía a estar liberada.

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Figura 3. Templo por los suelos

Aunque me pasaran numerosas cosas y no pudiera disfrutar de esta región como si no hubiera habido un terremoto, he de decir que la región es muy muy bonita y a mí me mereció la pena visitarla.

Beppu, donde el infierno toca tierra.

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Figura 4. Fotos totalmente naturales con Anh

Para acabar con mi visita a Kyūshū fui a Beppu. Esta ciudad es conocida por las aguas termales, en ella podemos encontrar numerosos Onsen (baños de aguas termales) y Jigokus (infiernos, donde el agua sale a más de 80ºC). Hay agua caliente por todas partes, tanto es así que en las casas tiene dos grifos, el normal y el de agua termal, donde te puedes hacer el té directamente. En Beppu he tenido mi primera experiencia Couchsurfing. Anh una adorable chica vietnamita me acogió en su casa y compartió todo su tiempo libre conmigo, me hizo la cena, fuimos a un onsen en la playa juntas y me enseñó una de las mejores experiencias japonesas… Un fotomatón que te retoca directamente y te hace un montaje digno de un estudio, es de lo más divertido que he hecho aquí (Figura 4).

Pasé tres días en casa de Anh en los que descansé, cociné, desayuné tranquila y me sentí realmente como en mi casa. Este parón me sirvió para estabilizarme después de tanto sobresalto y coger fuerzas para continuar con esta aventura. Además hice una buena amiga, ahora sé que en los días de bajón siempre podré leer la referencia que me puso para subirme el ánimo.

8 Comments:

  1. Y luego dice la gente que los pasos de sevilla son barrocos…. comparados con estos son minimalistas. Es chulisimo. ¿que representa? me intriga especialmente el mono.

  2. Me parto con tus fotos, deberían ser portada del blog 😛

  3. El paso japonés y el fotomatón hay que importarlos ya! Bs

  4. Mira de lo que me he enterado en la wikipedia

    El rey mono, conocido en Japón como «Son Gokū», viaja sobre una nube que le permite recorrer trayectos largos en poco tiempo, puede adquirir varias formas físicas, posee un bastón indestructible que puede extenderse y practica las artes marciales.

    • Si vieras los dibujitos lo sabrías. Claro que va en una nube
      Pero ¿tu crees que es mismo que el del paso?
      Además cuando le quitan la cola a Goku, ¿sigue siendo rey mono?
      Creo me voy a tener que poner a ver otra vez Bola de Dragón.

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