Me vestí de peregrina. De ruta por Shikoku.

Shikoku era una de las cosas que más me apetecía visitar. En esta isla encontramos lo que muchos denominan el “Camino de Santiago Japonés”, algo que, tras haber caminado el español, me apetecía experimentar.

No se puede estar hablando de peregrinas y no poner de fondo a María del Monte (AQUÍ)

Preparandome para la ruta

Esta ruta se traza a lo largo de más de 1200 km rodeando toda la isla de Shikoku y conecta 88 templos (Figura 1). Es el peregrinaje que llevó a cabo en su día el monje budista Kōbō Daishi.

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Figura 1. Mapa de la ruta

El primer templo lo encontramos muy cerca de Takoshima, y esa primera etapa cuenta con una gran concentración de templos, así que allí me dirigí.

Encontrar alojamiento en Takoshima fue muy complejo, y eso que ya había pasado la fecha de su feria particular (la fiesta del agua, donde la gente se viste con trajes regionales y bailan por la calle). Los pocos miembros de la comunidad Couchsurfing no estaban ese día en casa, los hostales todos completos… así que recurrí a Airbnb.

Me alojé en el peor sitio en el que he estado en Japón y ni de lejos el más barato. Dormí en una cama, por llamarlo de alguna manera (he visto mantas más gordas que ese colchón), que estaba en una cocina, compartiendo piso con gente muy extraña (que además roncaba). Creo que esto influyó mucho en mi recuerdo de esta ciudad, que ahora no me gusta, porque no le vi ninguna gracia.

En la oficina de información y turismo de Takoshima se volcaron mucho en darme información sobre la ruta y hasta me fotocopiaron parte de un libro porque decían que no me merecía la pena comprarlo. Pero no supieron resolverme el tema de donde dormir a lo largo del recorrido. Decidí entonces hacer una etapa, volver a una ciudad, luego hacer otra etapa y así sucesivamente. Después he descubierto que en algunos templos se puede dormir (no sé a qué precio).

Los peregrinos

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Figura 2. Henro tipo, atención a los botines

El peregrino de esta ruta, Henro, se caracteriza por: ir vestido de blanco, llevar un chalequillo con unas letras donde además algunos van poniendo los sellos de
cada templo, llevar una especie de estola morada al cuello, un palo con un cascabel o campanita y un sombrero chinesco con letras (Figura 2).

Yo iba de blanco y en el segundo templo me compré el sombrero y un cascabel. Al ponerte el sombrero automáticamente todo el mundo te habla en japonés largas frases sin importar la cara con la que les estés mirando. Yo solo entendía O-Henro (la O de delante se pone a las cosas importantes y que respetan, otro ejemplo, O-sumo-san para el sumo).

Cada vez que llegaba a un templo me encontraba a varias personas que iban con todo lo característico, que rezaban largos mantras hipnóticos e iban con su librito para que les pusieran el sello y la caligrafía del templo. Pero… todos iban de un templo a otro ¡¡¡en coche!!!

Cuando me veían sudorosa y con mala cara (porque he pasado mucho calor y he podido sudar unos 5L al día) se sorprendían. Yo creo que pensaban, “y esta pa’ que viene andando si hay un autobús”. En los templos tenían la amabilidad de darme botellas de agua congeladas para que no me diera un chungo.

Los Templos.

Después de haber visto unos cuantos templos dentro y fuera de esta ruta creo que ya entiendo sus características comunes… aunque no estoy muy segura.

Tienen una puerta muy grande y muy bonita que a los lados tienen dos figuras muy grandes que dan muy mal rollo, como de demonios con muy mala leche (Figura 3).

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Figura 3. Puerta mas detalle de hombres enfadados

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Figura 4. Fuente para el lavado de manos y boca

Tras esas puertas hay un jardín fresquito y lleno de paz.

Una fuentecita con cazos donde hay que lavarse las manos y la boca antes de rezar (Figura 4).

Una estuatua de un buda con budas chicos que suplican por su vida (Figura 5).

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Figura 5. (Izquierda) Pequeños budas suplican al gran buda la salvación de ser comidos por las carpas. (Derecha) Gran buda escoge a uno mientras desprecia al resto que siguen suplicando.

Una campana grande.

Unos palos con letras que son los nombres de los que han hecho donaciones gordas para el templo (Figura 6).

Budas con baberos (Figura 6).

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Figura 6. Budas con baberos, en la esquina inferior derecha palos de los socios capitalistas.

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Figura 7. Alguien barriendo las escaleras de altar mayor.

Una persona barriendo, si no hay alguien barriendo no es un templo, es una casa buena (Figura 7).

El altar mayor y uno secundario (en el caso de los templos de la ruta, en otros solo hay uno).

Luego ya podemos encontrar otras dependencias que varían: como una tienda, el lugar donde te hacen las firmas, donde dormir…

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Figura 8. Pagoda y campana del templo de Zentsu-ji (75)

Mi camino

Finalmente yo hice un camino un poco extraño, el primer día vi los 7 primeros templos bajo un sol devastador, una experiencia que me gustó mucho porque vas por muchos pueblos y ves las casas buenas de los pueblos que son muy bonitas. La segunda etapa la atrasé un día, estaba muy cansada después de mi mala noche en Takoshima.

Me fuí a Takamatsu, ciudad mas importante de Kagawa (conocida por tener los mejores Udon). Allí coincidió que había una trienal de arte contemporáneo. En muchas de las islas del mar interior del japón cercanas a de esta ciudad colocan instalaciones y sus museos (que son unos cuantos) preparan exposiciones. Así que colgué el sombrero de peregrina por un día y me fuí a relajarme a una isla entre playa e instalaciones. La idea de esta trienal me pareció muy interesante y es una manera de hacer excursiones por las diferentes islas.
De vuelta al mundo del peregrinaje, el siguiente día vi, en este orden, los templos 76, 72, 73, 74 y dejando por último la joya de la corona, el 75, que es el que está en el pueblo de Kōbō Daishi (Figura 8).

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Figura 9. Gente más lista que yo que sube las escaleras en parihuelas.

 

Y así, para acabar ese día me acerque a Kotohira y como una ruta de entre 15 y 20 km es poco, me subí la eterna escalera hacia el castillo de este pueblo (Figura 9). Rocky no tiene energía suficiente para subir esa escalera, yo creo que llega al cielo directamente.

 

Relajación en Dogo Onsen.

Para darle un premio a mi cuerpo por haber sufrido tanta deshidratación, fui a Matsuyama. Allí Ryota, el couchsurfing que me acogió, me preparó cerdo con salsa teriyaki (luego yo le enseñé a hacer pimientos a la riojana) y fuimos a Dogo Onsen, el onsen mas antiguo de japón.

Buena comida y un buen baño es lo que necesitaban mi cuerpo y mi alma. Me quedo con las ganas de hacer la ruta de Shikoku en condiciones, creo que esconde grandes cosas.

6 Comments:

  1. Como verás tu madre tiene razon cuando dice que airbnb es un asco. Antonio tambien ha tenido una mala experiencia.

  2. Mercedes, me encanta como explicas todo con tus referencias a las fotos como si fueran figuras de artículo científico jajaja. A ver, si yo veo el mapa de la ruta, ya me hubiera ido directa para casa, a ver quién se aclara!!!! Me alegro que finalmente pudieras hacer el recorrido, a pesar de los contratiempos.
    Espero que estés recogiendo todas las recetas del mundo que te van enseñando!

    cuídate mucho

  3. Me ha encantado la ruta!!! La voy siguiendo con adoración!!! Más,mas mas mas!!!! Bs

  4. Merce! Me alegro de saber de tí aunque sea por este medio 😛

    Veo que le has cogido el gusto a lo de las peregrinaciones…

    Sigue escribiendo, disfruta de la experiencia y cuidate mucho

    Bicos

  5. Hola Mercedes estoy interesada en hacer la ruta de Shikoku,Soy de San Sebastian y me gustaría saber mas sobre como hacer ese fantastico y mágico camino

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