Más Tour-ista que nunca en Atacama.

Aunque el magnetismo del valle del Elqui me tenía atrapada seguí con mi camino hacia el norte. La sequedad del desierto de Atacama me esperaba con paisajes lunares, lagunas de altura y fauna andina.

A la búsqueda de una compañía

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Figura 1: el valle de la luna

Para visitar el desierto de Atacama hay que ir a la Comuna de San Pedro de Atacama. Allí hay mil y una empresas que organizan tours. Básicamente te van a ofrecer lo mismo en todas. Mi sistema para elegir fue el siguiente:

  • Nada más llegar al pueblo busqué un alojamiento, hostal a hostal y regateo a regateo llegué a uno donde me dejaron la cama más barata. No solo tenía la cama más barata, sino que además la dueña es un encanto y se está muy a gustito en el patio que tienen.
  • Entré en mi habitación y me puse a hablar con mis compañeros.
  • Un compañero de mi habitación era guía de una agencia, y nos ofreció al resto a ir con su agencia y nos hacía precio.
  • Con él fuimos a Kuntur Tours, y allí elegí las cosas que quería ver en los alrededores.

Estoy muy contenta con los guías y en general con las cosas que hice con ellos.

Atardece que no es poco: El valle de la luna

El primer sitio al que fui fue esa misma tarde al valle de la Luna (Figura 1). La verdad que es el tour más barato y el más bonito de los que he hecho. Además, si alquilas una bici puedes ir por tu cuenta perfectamente. Este es en mi opinión la visita imprescindible. Las demás pues ya dependen de tus gustos.

El valle de la luna lo forman unas montañas que se formaron después de los Andes. Geológicamente, según me explicaron, son como unos andes jovencitos. Además, de toda la información que me dieron, la cual me pareció muy interesante y se me ha olvidado ya en su gran mayoría es un sitio muy bonito.

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Figura 2. Atardecer maravilloso con modelo aun más maravillosa

Al final de la visita te suben a un mirador donde se puede ver la puesta de sol (Figura 2). En este viaje he visto ya muchos amaneceres y muchas puestas de sol. De todas clases y colores. Desde templos, en el mar, en la montaña, en un volcán, en condiciones de descomposición de mi misma… Pues de todos ellos, este es uno de los mejores. Empieza todo a ponerse de unos colores alucinantes, la nieve del volcán se ve rosa y todo es “mu bonito”.

¡Bichos! Vida andina

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Figura 3: Mer en llamas

Además de este lugar elegí ir a dos sitios más, las lagunas altiplánicas y a ver unos petroglifos y una montaña de colorines. Entre las otras excursiones que ofrecen hay una excursión a ver unos geishers, decliné esa oferta porque empieza a las 4 de la mañana. Pero por lo visto es estupenda. O ir por la noche a ver las estrellas, aquí tienen el segundo cielo más claro después del que ya disfruté en el valle del Elqui.

En la excursión por las lagunas altiplánicas tuvimos mucha suerte porque vimos todo tipo de fauna andina. Los archiconocidos camélidos: Llamas, vicuñas y guanacos (Figura 3). Pero también el extrañísimo zuri andino, que es como un emú de los andes. Y ya de vuelta se nos cruzó un zorro chiquitito. Así que en ese aspecto no nos pudimos quejar.

Todo el paisaje es un desierto con unas plantas pajizas amarillas, que es de lo que viven las vicuñas, con unos volcanes nevados al fondo (Figura 4). La piedra es de rojos intenso. Y luego encontramos varias lagunas que reflejan todo el paisaje (Figura 5).

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Figura 4: Paisaje atacameño

Además, no todo fue campo. Nos paramos en un pueblo que tiene una iglesia. La peculiaridad de esta iglesia es que está hecha con madera de cactus, cosa que yo no había visto nunca, y su torre, que desde el siglo XVII cuando fue construida ha resistido todos los terremotos que ha tenido Chile, que no son pocos (Figura 6).
Esta excursión incluye ir a una laguna que tiene flamencos, pero estaban arreglando el camino y no pudimos ir. Según el guía lo de los flamencos es un churro y hay muy pocos, así que nos llevó a otra fuera del parque natural y la entrada que nos ahorramos.

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Figura 5: Foto más guiri imposible

Por ultimo fui a ver los petroglifos y las montañas de colorines (arcoíris la llaman aquí). Los petroglifos son una especie de arte rupestre hecho por las diferentes civilizaciones que vivieron aquí (Figura 7). Este lugar era un nudo comercial importante donde intercambiaban sales, productos de la selva con productos del mar. Hasta aquí llegaron en su día los Taihuanacos primero y los Incas después. Como aquí llueve más bien poquito la piedra no se ha erosionado mucho y se conservan.

Cuando cae la noche

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Figura 6. Torrre de a iglesia (izquierda) y detalles de la madera de cactus (derecha)

El pueblo de San Pedro de Atacama es un poco triste durante el día. El hecho de que sea un desierto y que el sol te derrita es una de las causas, pero también porque todo el mundo está por ahí con sus excursiones. Tras el atardecer se anima muchísimo.

Coincidió que uno de los días que pasé allí era el cumpleaños de mi compi de habitación (Ricky). Así que con nuestros coexcursionistas nos fuimos al bar al que van los guías a tomarnos unas cervezas. No cabía un alfiler, que de gente. Al igual que en todos los bares de alrededor. Pero hay que tener en cuenta que estábamos en mitad de un desierto, lo que hace que todo sea carísimo. Yo recomiendo que si pretendéis hacer de comer y ahorrar algo de dinero llevéis la compra hecha desde el destino anterior.

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Figura 7. Petroglifo.

A la vez que yo en San Pedro estaban mis amigas las vascas que conocí en Valparaiso. Ellas para ahorrar costes estaban de voluntarias en un hostal donde intercambiaban su trabajo por alojamiento. Pude verlas de nuevo y echarme unas risas. Aunque hemos vuelto a coincidir en el espacio tiempo esa ha sido la última vez que las he visto (una visita a Bilbao se está gestando).

Ya puse rumbo a Perú, hice una parada técnica en Arica, donde gracias a Couchsurfing encontré un muchacho con el que pasé el día y me enseñó su pueblo. Me despedí de Chile prometiendo volver.

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