Perú con una gafe (I). Planes pasados por agua

Al final llegué a Lima. En la capital peruana tenía una cita. Para darle algo de emoción a este viaje, que está cayendo ya en la rutina vino nuestra gafe favorita. Volvemos a las entradas biclores. Mi punto de vista lo veréis en negro y el suyo como es habitual en azul.

No hemos ni empezado y la que se ha liado

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Figura 1: Con Paula en La Balanza

Aroa como buena gafe había invocado a los dioses. Justo después de que comprarse su billetes los cielos se abrieron, y un niño que se llevaba esperando desde 2003 hizo su entrada en escena. Todas las comunidades de Perú en alerta, la ciudad de Lima desabastecida de agua potable, con todo lo que eso conlleva. El norte del país incomunicado. He de decir que las noticias internacionales han sido un poco demasiado alarmistas con la situación. Es cierto que el norte ha estado muy mal, pero en el sur del país no ha sido para tanto.

Esta situación nos tenía un poco confusas pero no hay mal que por bien no venga. Como no nos fiábamos mucho de las noticias Aroa se buscó un contacto en Lima, Paula (Figura 1). A cambio de información le llevó una maleta repleta de alimentos típicos españoles, como Crispis.

Mi viaje ya estaba aquí!!! Esta vez después de unos meses preparación y habiendo buscado todos los amuletos que pude encontrar en la faz de la tierra. Y debe ser que no fueron suficientes, porque un par de semanas antes de coger el avión, los telediarios, redes sociales y hasta mi madre en zapatillas, se inundaron de noticias del Perú, y no nada buenas. El niño había llegado,  con mucha fuerza, después de unos añitos desaparecido y estaba arrasando todo lo que tenía a su paso. Carreteras, campos de cultivo, poblaciones enteras, incluso la capital,  LIMA, ¡se estaba quedando sin limones! (si en este momento piensas que me ha dado un ICTUS, pincha aquí). ¡¡MIERDA!! (¿se podrá poner estas palabrejas en un Blog?)

Bueno, no pasa nada… pensé. Todo tiene solución, ir a un país devastado por las lluvias tiene que tener algo bueno, puedo ayudar en algo y aprender a llevar barcas, son todo ventajas!

Después de darle muchas vueltas a todas las opciones posibles, intentar contrastar la información que nos llega de otros países. Creedme, esta parte es la parte más difícil, y preguntar hasta el cristo de Medinaceli. Pude contactar con una chica española que anda por allí viviendo, Paula, y hasta me recogió en el Aeropuerto.

Lima, inundada o no

IMG_20170413_080746Después de un vuelo nada confortable de 12 h con pelis de las de Antena3 los sábados después de comer. Llego al Aeropuerto de Lima, y allí estaba Paula, con un lindo cartel y hablando con Mer. Saludos pertinentes y vámonos a dejar las maletas. Paula nos llevó a ver la puesta de Sol de Lima desde el barrio de Barranco y nos guío en la exploración de este barrio donde la modernidad pinta en cada fachada (Figura 1).

Al día siguiente teníamos un plan increíble, Paula, arquitecta en el Proyecto Fitekantropus, nos enseñó La Balanza, un barrio marginal de la periferia limeña donde hace más de una década que un movimiento artístico se apropia creativamente del entorno urbano. Conocerlo de su mano y de parte del equipo y ver todo lo que allí han hecho y con la ilusión y la energía que cuenta los futuros proyectos, te dan ganas de remangarte.

Después de acomodarnos, y descansar de nuestros respectivos viajes visitamos un poco Lima. La ciudad es mona, la plaza de armas es bonita. Hicimos un freetour un poco churretoso, evitamos la Salmonella por los pelos. Y, sobre todo, probamos los pisco sours. También la comida chifa, supesamente una mezcla chino-peruana, pero que sabe solo a china.

Un par de días son los que pasamos en Lima, y yo destacaría Juanito Bar, mítico bar de tertulia, donde pudimos disfrutar de buena charla, música improvisada, deliciosos sándwiches.

Después de ponernos al día, de ver la creme de la creme limeña en Miraflores, y los bajos fondos de la ciudad en la invasión de La Balanza nos pareció que era hora de cambiar de aires.

El cambio de aires fue hacia uno menos oxigenado, un vuelo a Cuzco nos transportó a las alturas.

Vida de altura

Nos vamos pa´ Cusco. Nada más bajar del avión las hojas de coca te las meten hasta por las orejas, y con razón. Hay una cosilla llamada soroche, o pa’ los cristianos de España, mal de altura. Pues bien, es un malestar general que nace en tu estómago y se expande por todo tu cuerpo que te hace un despojillo humano y que tus movimientos se parezcan a los de los primeros hombres que pisaron la Luna. Gracias a los dioses y a los amuletos Mer y yo estuvimos sufriendo este mal de forma alternativa.

IMG_20170414_115020066Yo ya tengo un cierto manejo con el mal de altura. Mis experiencias en el monte Fuji me sirvieron de mucho. Aroa, aunque ha subido al Teide, parece ser que fue hace demasiado tiempo. El primer día se puso muy muy malita. Pálida, y a uno por hora. Poco a poco y coca a coca se fue reponiendo.

Yo cuando pensaba que lo tenía todo controlado la lié. En general mi estomago tiene una flexibilidad inusitada. Cuando ya estoy llena puedo continuar comiendo mucho más, es un mecanismo que mi hermano y yo hemos desarrollado por circunstancias de nuestra vida. El gran fallo de la altura es pensar que tus capacidade son las mismas. Cuando yo pensaba que mi estómago iba a ser igual de flexible que siempre decidió no serlo. Poté y poté, en un bar y en otro, y luego poté otra vez, y cuando pensaba que mi estómago se había vaciado, poté otra vez, mientras Aroa me conseguía una manzanilla tras otra.

Cuzco, la ciudad de los 1000 guiris

IMG_20170413_120135289Cusco, ciudad bonita y con un magnetismo especial, según dicen, y parada obligatoria si quieres visitar Machupichu. Debe ser que estaba en el mismo polo, porque lo que me pareció fue una ciudad abarrotada de turismo del malo, en la que cuesta mucho encontrar la esencia. Parece un parque temático de tour operadores, donde todo lo que se escape de ellos es casi imposible de realizar. Contratamos un tour para ver algunos pueblos del valle sagrado, Y este era un TOUR, en letras mayúsculas, de los que te daría lo mismo llevar una cinta grabada o un guía. Yo nunca había hecho nada parecido antes y la verdad después de haberlo probado, 1 y no más. Eso sí, los pueblos eran una pasada, recomiendo hacerlo por tu cuenta y dormir en ellos, así podrás disfrutarlos mejor que desde la ventanilla de un bus maloliente.

Tuvimos la mala suerte de caer en la ciudad más turística de todo el Perú en mitad de semana santa. Cuzco no me gustó nada. Superturistico llenísimo de gente y muy imposible. Nos sobrepasó. Así que sin visitar Machupichu ni nada huimos hacia la selva.

 

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