Regreso al futuro. La península de Malaca

Decidí irme de Camboya ya que la lluvia chafaba todos mis planes. Mi siguiente destino lo elegí de la mejor manera posible: el destino más barato desde el aeropuerto de Siem Riep. El resultado fue Kuala Lumpur. Así que a Malasia me llevó mi ahorro.

Vuelta al orden y el Desarrollo: Malasia

Malasia me sorprendió. Yo esperaba gente con cara de china, como llevo encontrándome por todo este viaje, pero musulmana. ¡Error! En Malasia la mitad de la gente no tiene cara de chino sino de indio. En lo de musulmanes acerté. Lo segundo que me sorprendió es el grado de desarrollo de este país, eso por no pensar más de dos minutos: un país con petróleo (las torres Petronas bien lo saben), sin guerras sangrientas recientes

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Figura 1: Botánico de KL

y con una posición estrategica deberían haberme dado la pista.

Kuala Lumpur es una ciudad grande sin más, no me gustó mucho. Las torres Petronas están bien, el jardín botánico también (Figura 1), pero la ciudad en sí no merece mucho la pena. Además, el monzón seguía presente.

Me apetecía mucho ir a Singapur así que puse rumbo hacia el sur. En medio de estos dos lugares paré en Malaca.

Malaca sí que merece la pena. Una ciudad estratégicamente colocada en el estrecho que forman Sumatra con Malasia, que la ha hecho muy golosa para diferentes colonos. Por aquí han pasado los portugueses, luego los holandeses y por último los ingleses que la ganaron en un intercambio.

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Figura 2: Mezquita en el mar de Malaca

Todos han dejado su granito de arena en este lugar. Es una ciudad patrimonio y su centro de información turística organiza tours gratuitos por la ciudad, con gente muy motivada que te lo explica todo. Y como extra definitivo, aquí el monzón no se nota, toda la lluvia se la lleva Sumatra.

Pasé unos días estupendos, acabé por casualidad en un albergue con gente muy simpática que me dieron una bici y todo. Si no fuera porque quería ver Singapur y tenía una cita después, me hubiera quedado sin duda unos días más aquí. Lo recomiendo muy positivamente.

Viajando al futuro en un bus. Singapur

Si Malasia ya me había parecido desarrollada no os imagináis lo cateta que he sido en Singapur. Es, sin mirar, la ciudad más moderna en la que he estado nunca y me atrevería a decir que es la más moderna que existe. Mi motivación principal para ir a este lugar fueron las palabras de una chica polaca que conocí en Seúl. Me dijo: “ir a Singapur es como viajar al futuro”. Cuánta razón.

Para mí esta ciudad/país es como un experimento. Cuando Malasia se independizó de Inglaterra, Singapur quería una cosa y Malasia otra, así que Singapur se independizó de Malasia. Desde entonces (unos 50 años) han tenido el mismo presidente, al que por lo visto adoran. Este país no cuenta con los recursos de Malasia, que tiene su aceite de palma, su petróleo y mucho más espacio para hacer cosas. Es un país muy rico gracias a los negocios. Aquí hay muchísimas facilidades para hacer negocios, así que aquí vienen todos a hacerlos. Millones de oficinas en esos rascacielos tan modernos. Además, cuentan con el segundo puerto de mercancías del mundo, sólo superado por Shangai, por el que pasan la mitad de las mercancías del mundo. Y se puede ver en la costa, en la que no hay un momento en el que no veas un barco.

Es un país enano donde todo está hecho por el hombre: la playa, un bosque, los edificios… todo.

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Figura 3: Calles de Little India decoradas para el Diwali

Yo he pasado aquí tres días en los que disfrutado como una niña. He tenido la grandiosa oportunidad de que Limu me acogiera en su casa. Este muchacho filipino ha pasado todo el tiempo que tenía conmigo, y me lo he pasado muy bien con él. El primer día fuimos a jugar al vóley playa. Gracias a los duros entrenamientos y fuertes competiciones que he tenido en el laboratorio pude salir airosa de la situación y maravillar con mi saque certero tras enterramiento que los que habéis jugado conmigo tan bien conocéis.

Lo mejor del futuro

En general me ha gustado todo Singapur, pero Little India se lleva la palma porque estaban modo fiesta ON preparándose para el Diwali, que es como su Navidad (Figura 3), y por los espectáculos de luz y color que montan cada noche, Marina Bay y el museo Artscience (Figura 4).

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Figura 4: De izquierdda a derecha, el puente doble hélice, Marina Bay y el Museo ArtSience

El museo Artscience es un lugar en el que te sientes como un niño, está lleno de cosas de colores con las que puedes interaccionar, como balones que cada vez que chocan con algo cambian de color, papeles para colorear que luego escaneas y salen flotando en en una pantalla gigante o incluso toboganes. Muchas de las cosas que allí había me recordaron a algunas de las instalaciones de la BIACS.

Marina Bay es un hotel (bueno, no tengo muy claro que es lo que es exactamente) pero a mi lo que me gusta es el edificio que consta de tres rascacielos que tiene una morcilla gigante encima que los une (Figura 4 centrado), en dicha morcilla hay una infinity pool (esas piscinas con el borde en cascada) con unas vistas estupendas. Yo me dí un homenaje y fui allí a desayunar. Se creyeron que estaba allí alojada y me trataron muy bien y comí mucho, tanto que no tuve que comer más en todo el día. No iba a desperdiciar un buffet libre de huevos benedictine.

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Figura 5: Arboles artificiales

Los espectáculos de luz y color son dos. El primero es en un parque que hay al lado de Marina Bay, la gracia de este parque es que tiene unos árboles de mentira que parecen sacados de Pandora (Avatar, Figura 5). Como los árboles son de mentira tienen luces, y a unas horas determinadas ponen música y se iluminan al ritmo de canciones de musical intentando parecer fuegos artificiales. En ese momento sientes que siempre has vivido en una aldea de la que nunca has salido, te aparece una boina en la cabeza y te conviertes en el ser más cateto de la historia. Y disfrutas de tu catetismo. Cuando este espectáculo acaba puedes atravesar Marina Bay (que es como si El Corte Inglés de Nuevos Ministerios se multiplicara por cinco y lo tuvieras que atravesar en una gymkana) e ir al lago que hay del otro lado. Allí aparecerá el espectáculo del lago de la Expo 92 versión 2030. Es decir, proyectan cosas sobre fuentes de agua junto con música y pompas de jabón. Este es bastante más churri que el otro y además la música era peor, pero como se parecía al de la Expo me pareció tierno,

Mi cita me esperaba y tuve que dejar este país futurista que cuenta con muchos vuelos baratos. Si en algún momento tenéis que hacer escala allí, recomiendo muy notablemente que alarguéis dicha escala y echéis un ojo a lo que nos espera.

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