Vida submarina: la Gran Barrera de Coral en Cairns.

Todo mi afán por ir a Cairns era nada más y nada menos que para cobrarme mi regalo estrella de Reyes: tres días de vida a bordo de un barco con doce inmersiones non stop. Hoy os relataré con detalle mi punto de vista sobre esta maravilla del mundo. Como seguimos sin GO-Pro (no sé qué pasa que las donaciones no me están llegando) tendréis que fiaros de mi palabra.

No te fíes de lo gratis

Como esto del buceo siempre empieza a unas horas intempestivas de la mañana, llegué a Cairns el día antes. Para estar a tope, esa noche me quedé en un hostal, que ya tenía reservado desde el principio de los tiempos.

En la zona común conocí a Annaira, una muchacha peruana. Nos comentaron que esa noche había pizza gratis. Si la palabra gratis ya es suficiente para que un español se apunte, no os podeis imaginar cómo le suena a una que se dedica a la acampada clandestina. Obviamente, nos apuntamos.

Luego no resultó ser lo que esperábamos, no era en el hostal sino en un bar. A la entrada del bar había que pagar 10$ pero te daban un tiquet que valía por cinco bebidas. Cosa que es muy económica, y más en estas latitudes. Luego solo te dan dos tristes trozos de pizza, pero mira, una cerveza y cuatro gin tonics que te llevas.

En el bar conocimos a Lucía, una muchacha madrileña afincada en Dubai. Charlando, nos dimos cuenta de que íbamos a coincidir en el barco de buceo, sólo que yo iría un día antes.

IMG_20170118_080320556

Figura 1. Barco con sus buceadores en filita.

De vuelta del bar se abrieron los cielos y cayó sobre nosotros toda el agua del mundo. En consecuencia, además de lucir un bonito look de miss camiseta mojada todo el camino, (sí, iba de blanco y sin sujetador), me acosté con el pelo mojado.

A la mañana siguiente tenía mocos ¡HORROR! Para el que no bucee le comento que unos simples mocos, de esos que me acompañan a mi toda la vida, pueden arruinarte tus sesiones de buceo. Bueno, pensé, en cuanto me tire al mar esnifo un poco de agua marina y que sea lo que Dios quiera.

Buceo en cadena

IMG_2199

Figura 2: Barco donde viví por tres días.

Me llevaron al puerto donde un barco muy grande y muy moderno nos esperaba (Figura 1). Nos esperaba a mí y a una horda de buceadores. Nos metieron dentro como a ganado. Para la primera inmersión nos llamaron por grupos y nos explicaron un poco cómo iba la cosa. Allí descubrí que si quería un guía tenía que pagarlo aparte. Después de un desembolso de 770$ (incluyendo la cuota del parque natural) ni de coña me gastaba más dinero. Con lo obsesionados que están en este país con la seguridad, si te dejan ir al agua sin guía es porque no es peligroso. Me asignaron una compañera y nos explicaron lo que teníamos que hacer.

Durante todo el tiempo iban azuzándonos y metiéndonos prisa. Todo un poco agobio. Para la segunda inmersión, tuvimos que perseguir a alguien para que nos explicara por dónde debíamos ir. Porque si por ellos fuera nos hubieran echado al agua y ahí te apañas.

Dejé ese barco para ir a otro (Figura 2) donde iba a hacer el resto de las inmersiones y dormir. En el otro barco parecía que todo iba a ser más tranquilo, pero no. No te estabas secando de una inmersión y ya te estaban llamando para la siguiente. Luego he hablado con gente que fue en otras compañías y tuvieron sensaciones parecidas. Cairns es así, si buceas en Port Douglas o en Townsville creo que es más tranquilita la cosa.

En total hice cuatro inmersiones el primer día, cinco el segundo, y tres el tercero. Me ha encantado, pero me ha saturado un poco, creo que tardaré en que me vuelva a apetecer bucear.

Muy bien todo, pero… ¿qué he visto?

IMG_20170119_073003668

Esquema del arrecife de Norman, que también visité

Para empezar, creo que he sido muy afortunada porque he visto muy poco coral blanqueado. Hay gente que me decía que había visto mucho. Yo creo que si lo he visto, mi mente lo ha ignorado. Bichos hay muchos de todos los tamaños y colores, pero lo que más impresiona, sin duda, es el conjunto. Ver una pared infinita de coral, una mezcla de jardín vertical y ciudad submarina, es muy preciosísimo.

Como en general iba sin guía, pues la mayoría de las cosas que he visto no sé cómo se llaman, porque luego iba a hablar con expertos y no les quedaban muy claras mis descripciones en inglés. Busqué en libros y, más o menos, tengo una idea.

He visto peces payaso de tres tipos, los rosas son los más monos. He encontrado nudibranquios, la mayoría unos negros no muy vistosos, pero también alguno de colorines. Un choco precioso, y un pulpo que intentaba camuflarse y se puso a cambiar de color. Tortugas, durmiendo, comiendo y nadando. Tiburones de arrecife. Un banco de peces napoleón. Pejepuercos, uno de ellos demasiado cerca, que casi nos mete un bocado por perturbar su nido. Peces globo y de los cuadrados (box fish se llaman en inglés). Pez escorpión y una morena muy grande, dan un poco de miedito. Rayas.

Buceando de noche

En este viaje hice además dos inmersiones nocturnas. Yo pensaba que con el titulo de Open Water no se podía, pero parece ser que sí. Como nunca había hecho ninguna, para estas decidí ir con guía. Descubrí muy gratamente que valia 15$ en vez de 50$ como yo había entendido (tengo un grave problema con algunos números).

De noche, básicamente había tribalis gigantes. Son unos peces con aspecto abonitado que están por todos lados intentando usar la luz de tu linterna para cazar. También había bastantes tiburones. Muy emocionante.

Aunque bucear de noche tiene su rollo, sin duda prefiero bucear de día, hay mas bichos y se ve mejor, aunque me esperaba más oscuridad en la noche. A lo mejor con más habilidad en la linterna se ve más vida. Yo, novata, creo que los bichos me ven venir y se esconden antes de que yo me entere de nada.

Bucear sin guía

IMG_20170119_120455280_HDR

Figura 3. Elisabeth y yo muy contentas tras ver una tortuga

Sólo hice tres inmersiones con guía, las dos nocturnas y una a las seis de la mañana en la que estaba demasiado empanada como para fiarme de mí misma. Todas las demás las hice con compañeros variados. De entre mis compañeros, voy a destacar a Elisabeth y el trío que formamos Heloise, Lucía y yo.

Elisabeth, además de acompañarme en tres inmersiones, era mi compañera de habitación y fue muy divertido bucear con ella (Figura 3).

La primera inmersión fue sin problemas, fue en la segunda donde la liamos un poco. En ésta teníamos que ir por una pared, llegar a un montículo, darle la vuelta y volver por la pared. Todo muy fácil. Fuimos por la pared, bien, llegamos al montículo, bien, y nos sorprende el banco de peces napoleón. Damos la vuelta al montículo, bien, y desaparece la pared.

Nos miramos en plan “¿dónde coño está la pared?”. Decidimos que el barco tiene que estar en una dirección y hacia allí vamos, pero todo era muy raro. De repente veo burbujas y decido acercarme a preguntar. El muchacho al que pregunté me sonaba que era de nuestro barco, pero apuntó a la dirección completamente opuesta a la que llevábamos. Decidimos fiarnos de él, a algún barco llegaremos. Seguimos nadando sin estar completamente seguras de si íbamos por el camino correcto. Qué alivio cuando vimos los bloques a los que estaba anclado el barco. El muchacho sí que era de nuestro barco, yo creo que los napoleones nos confundieron y dimos vuelta y media al montículo.

IMG-20170120-WA0014

Figura 4. De izquierda a derecha, Heloise, una servidora, Lucía y Annaira en la cubierta del barco

En la tercera inmersión, para dejarnos un mejor sabor de boca, fue cuando vi el pulpo de color cambiante, que, aunque se lo señalé a Elisabeth y ella me dijo que sí;  luego descubrí que no me había entendido. También vimos una tortuga, más mona, esa sí que la vimos las dos.

Elisabeth se fue, pero en el mismo barco en que ella partió, llegaron Annaira y Lucía junto con Heloise (Figura 4), una muchacha francesa que habían conocido durante la mañana. Annaira ya había contratado todos los guías desde el principio, pero Lucía y Heloise no, así que decidimos hacer un trío (Figura 5).

Menos mal que con los reguladores no se puede hablar porque hubiésemos sido cotorras bajo el mar. Decidíamos todo como si de una asamblea del 15M se tratase, pero por señas. En la primera inmersión, Heloise respiró más que nosotras, creo que nuestro buceo desenfadado sin guía le ponía un poco nerviosa. Así que decidimos que nos subíamos. A ella le parecía mal que nosotras teniendo aire no siguieramos disfrutando. El caso es que, al final a ella le entraron las prisas y se fue sin hacer la parada de seguridad de tres minutos. Mientras, nosotras gesticulábamos,”¿qué le ha pasado?”, “¿está loca?”, cosa que nos vio hacer desde la superficie. A partir de ese momento, cualquier excusa era buena para decir que el problema era que no había hecho la parada de tres minutos.

IMG_2216

Figura 5. Las otras dos componentes de mi trío submarino

El resto de inmersiones fueron muy divertidas y se mofaron de lo lindo por mi capacidad respiratoria, ya que sin tener experiencia ni nada, siempre salgo con más aire que nadie. Hay teorías que apuntan a que en una vida anterior fui tortuga, respiro una vez y me tiro seis horas buceando adormilada.

En conclusión, me lo pasé muy bien, pero si vienes hasta Australia sólo por la Gran Barrera te diría que mejor vayas a Flores y hagas más cosas por el mismo dinero. Y te sentirás tratada como una princesa. La gran Barrera, a mi parecer, no es mejor que el parque natural de Komodo.


PD: La compañía con la que hice todo fue Deep sea divers.

Las fotos de la figuras 2 y 5, y la destacada de la entrada están realizadas por Heloise.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *