Vida kiwi: entre playas, volcanes con compañía

Cegada por la blancura de los glaciares, continué con mi viaje por la isla sur de Nueva Zelanda. Esta vez me dediqué más a la playa que a la montaña, antes de embarcarme rumbo a la isla norte donde me esperaba mi compañero de Erasmus de ¡hace ya diez años!

A toda costa

IMG_20170224_093656607

Figura 1: Playa de Hokitika

Mi primer destino playero fue Hokitika. Lo más alucinante de este pueblo es su museo de la playa. Con los restos de madera que llegan a la playa han hecho una especie de esculturas que dan un aire muy desolador (Figura 1).

Si se continúa por la línea costera, la carretera empieza a ir por encima de un acantilado. Esta parte me recordó mucho a la Great Ocean Road de Australia. Lo que más me gustó fueron las Pancake Rocks. Unos acantilados donde la roca está formada por muchos estratos, dándole un aspecto de pila de tortitas (Figura 2).

IMG_20170225_162040619_HDR

Figura 2: Rocas Tortita

Finalmente se llega a Westport, la capital del surf. A menos que seas surfista, este pueblo no es para tanto. Tiene playa y ya está.

Caminado por la orilla

La joya playística de esta isla se lo lleva el Abel Tasman Track. Se tarda tres días en completar entero este camino, por lo que hay que tener cierta anticipación para reservar los sitios de acampada. Yo, que no había previsto nada y además me daba bastante pereza ir andando con la tienda encima, me decidí por hacer sólo un trozo que se puede completar en un día.

IMG_20170228_115154555

Figura 3: Marea alta en el estuario de Wainui

Lo ideal es disponer de dos coches, dejar uno en el aparcamiento de Wainui y el otro en Totaranui, e ir de un sitio a otro. Si eres una margi como yo y no has hecho amigos con coche, no pasa nada, también hay solución. Aparcas sólo en Wainui y se puede hacer un recorrido circular de entre 20-25 km, dependiendo de las vueltas que se den. Ese camino es muy bonito, se empieza subiendo un monte y luego puedes pasar por playas en las que no hay absolutamente nadie (Figura 3).

Pobres cetáceos

IMG_20170228_164550069

Figura 4: Ballenas muertas 🙁

Este parque natural está en la bahía en la que a principios de febrero vararon unas 200 ballenas. Aunque la playa en la que se quedaron atrapadas es la del otro lado de la bahía, en ésta pude ver dos ballenas (Figura 4). Es un espectáculo bastante impresionante. Da penita y huele mal, aunque no llegan al hedor del canguro muerto. En serio, no se qué les pasa a los canguros para oler tan mal.

Como el recorrido que hice era circular, pude entender por qué las ballenas quedaron atrapadas. La playa es muy planita, y la diferencia entre la merea baja y la alta es muy considerable (comparar figura 3 con 5). Normal que si les pilla desprevenidas se queden allí varadas.

IMG_20170228_175817268

Figura 5: Marea baja en el estuario de Wainui

No sé qué me pasa con las caminatas que después me entra un ansia de fish and chips muy grande. Gracias a Dios, en Takaka (el pueblo más cercano) tenía unos muy baratos. Tras cubrir mis necesidades, me encaminé hacia Picton. Desde allí salen los ferris para cruzarse de isla.

Cruzando al norte

IMG_20170302_153247971

Figura 6: Fiordos camino a la isla norte

La carretera que une Nelson con Picton merece hacerse con cautela. Tiene unas vistas de los fiordos estupenda. A la altura de las vistas que se tienen desde el ferry para cruzar (Figura 6).

Hay dos compañías para cruzar. Yo fui con Bluebridge, y vaya lujo de barco. Tiene un cine, una zona con escritorios y cargadores, cafetería, salones, habitaciones silenciosas… Se tarda bastante en cruzar, pero yo me entretuve mucho, la verdad. Nada más desembarcar en Wellintong, fui hacia Palmerston North para reencontrarme con Antero.

Atrapada en Palmy

Las casualidades de la vida han hecho que él se fuera a hacer una estancia a las antípodas justo cuando yo andaba por aquí. Yo no quería perder la oportunidad de viajar acompañada, ni el de viajar con alguien tan experimentado (jejeje) y sobretodo con un coche. Está claro que durante este viaje le di envidia infinita con mi blog y él ha decidido hacer otro. AQUÍ podeis leer su punto de vista sobre nuestra aventura juntos.

En la casa en la que Ruth y él se acababan de instalar, me acogieron como si fuera una compañera más. Vaya suerte han tenido con los compañeros de piso.

IMG_20170303_171216314

Figura 7: Con Natalia y Antero tras nuestra sesión de colorines indios

El plan inicial era irnos lo antes posible para aprovechar al máximo el fin de semana, pero la vida cultural de Palmy y un pequeño problema con el coche hicieron que los planes cambiaran. Por lo visto, Palmerston North no se caracteriza por tener muchas actividades, pero justo ese fin de semana era el festival de las culturas.

El viernes, para rememorar mis días de verano en Lavapiés, fuimos a una fiesta de esa de colorines india (Holy something). Aunque éramos muy poquitos, no dejó de ser divertido (Figura 7). Cuando nos disponíamos a ir a esta fiesta en mi coche, descubrimos que el pequeño besito que le había dado al bordillo con la rueda se había convertido en un pinchazo.

A la hora de gestionar mi pinchazo corroboré lo que ya pensaba sobre la compañía del alquiler. Son unos chanchulleros absolutos. Primero, intentaron convencerme de que el seguro que yo había contratado no incluía los pinchazos. Tras aclarar este punto, en el que llevaba yo razón, me explicaron a dónde tenía que ir. Cuando fui allí me dijeron que la compañía ya no tenía cuenta allí, que tenía que adelantar el dinero. Como me fiaba más bien poco de que me devolvieran ese dinero, me armé de paciencia. Tras varias llamadas y muchos minutos esperados, conseguí que reabrieran la cuenta y tres minutos después ya tenía mi rueda nueva.

Como ya habíamos perdido tiempo, decidimos seguir disfrutando del festival de las culturas, esta vez con lo que más nos gusta: la comida. Cómo lo petaba la paella, era sin duda el kiosco con más cola. Nosotros, por supuesto, nos dedicamos a otras cosas: una especie de masa de croquetas filipinas, unos rollos empanados de otro lugar asiático, unas gyozas… Disfrutamos de lo lindo, vamos.

Volcan divino

IMG_20170304_175730409

Figura 8: La simertría perfecta de Taranaki

Por fin, emprendimos camino hacia lo que era nuestro destino: el monte Taranaki. Si ves en un mapa esta montaña empezarás a pensar que es creación de Dios. Está hecha con un compás, es un circulo perfecto de simetría arquitectónica (Figura 8).

De camino, paramos en un pueblo supuestamente bonito. Lo mejor de este pueblo fue la señora de Información y turismo. Qué gusto da cuando te atiende alguien motivado. Además, en este pueblo había muchas galerías de arte y nos dedicamos a la vida cultureta.

IMG_20170306_102129338

Figura 9: Acantilados y tres hermanas

Al día siguiente, tocó caminata sobre el volcán. Llegar a la cima es sólo para profesionales, nosotros nos conformamos con un paseíto. Pude comprobar que mis experiencias con los tres volcanes anteriores me han hecho fuerte. Mis compañeros de caminata iban boqueando mientras yo continuaba con dignidad. He de decir que una parte es muy empinada, pero disimulé muy bien. La mañana siguiente, la dedicamos a “las tres hermanas”, una playa que recuerda a las de Normandía por sus acantilados (Figura 9). Hay que ir con la marea baja para poder disfrutar en condiciones.

IMG_20170306_140630344

Figura 10: Mis compis de viaje en Correos de Whangamomona

El camino de vuelta fue entre paisajes salidos de La Comarca de “El Señor de los Anillos”, que escondían selvas a la vuelta de la esquina. También pudimos pasar por la República Independiente de Whangamomona, un pueblo de 30 habitantes (Figura 10). Ya tengo un sello nuevo en mi pasaporte. En su día se pelearon con los pueblos vecinos y se declararon independientes, y hasta hoy siguen. Pero vamos, que es una independencia de palo porque las leyes las sigue poniendo Nueva Zelanda.

Por último, pude calmar mis ansias de fish and chips en Stratford antes de volver a Palmy, donde pasé mi ultima noche con mis compañeros de viaje. Continué con mi soledad, pero muy contenta de poder haber compartido estos días con Ruth y Antero.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *